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Cataratas del Iguazú

Como sabéis, las Cataratas del Iguazú fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y forman parte de las siete maravillas naturales del mundo. Están divididas en dos países, Argentina y Brasil, con lo que forman parte tanto del Parque Nacional Iguazú, como del Parque Nacional do Iguaçu.
Entre dos países
Existe, entonces, una parte argentinauna parte brasileña, la primera dentro de la provincia de Misiones y la segunda de la provincia de Paraná. Eso significa que una visita completa te obligará a visitar ambos países, pero son ya las Cataratas del Iguazú tan turísticas que te resultará muy sencillo. La parte argentina es la que más saltos contiene, el 80% del total, por lo que su visita es mucho más intensa, pero las vistas son, por eso, más bonitas desde el lado brasileño. En otras palabras: la visita completa requiere acercarse a ambos lados y, desde luego, estando tan cerca uno del otro sería pecado no hacerlo.
Pasarelas entre la vegetación

Las diferentes zonas de las Cataratas están conectadas por pasarelas que se adentran entre la naturaleza y te permiten hacer pausas en distintos miradores. Existe la posibilidad, también, de subir en lancha desde el lado argentino. Cuando fui, había una cola tremenda, pero no avanzaba demasiado lenta y la experiencia fue maravillosa. Podéis ver un fragmento en este vídeo:

Tren Ecológico de la Selva

Además de las pasarelas, hay un tren que recorre, en media hora, varios kilómetros bordeando el río Iguazú y llega hasta muy cerca de la Garganta del Diablo, a la que se puede llegar andando durante unos minutos. Hay una pasarela sobre ella, a apenas unos metros de la propia caída. Es recomendable llevar chubasquero para contrarrestar la ingente humedad que se desprende de las cataratas. Podéis ver a qué me refiero en este vídeo:

Pequeños ladrones de Iguazú
Unos animales que me llamaron mucho la atención por estos lares son los coatíes. Al comienzo de la visita, nos avisaron de que lleváramos cuidado con ellos, porque tienen lo suyo de ladrones. Podría decir que me lo tomé casi a cachondeo. Hasta que uno me atracó.Coatí tratando de robar mi comida
Estaba tranquilamente sentada en un banco, comiendo, cuando una de esas criaturitas se acercó «inocentemente» a mí. Tenía mi mochila al lado, junto a una bolsa de plástico donde llevaba algo de comida. El simpático animalillo se lanzó de lleno, con las zarpas por delante, a por la bolsa. La bolsa murió en el acto. Mi ropa se llenó del barro de sus patas cuando traté de defender mi comida, que se esparció por el suelo. El coatí se fue corriendo, pero siguió acechando desde detrás de unos matorrales. Si vais, no os fiéis de ellos.
Además…

Aquí tienes más información y puedes consultar o comprar las entradas, que oscilan los 16 euros para extranjeros: Parque Nacional Iguazú.

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