Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam
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Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam

Entre el caos y el ruido de la ciudad de Ho Chi Minh, antigua Saigon, hay algunos lugares que merecen y tienen silencio. Uno de ellos es el Museo de los Vestigios de la Guerra. Si más allá del paisaje y la foto nos interesan la historia reciente y la esencia del país, este museo es una parada obligatoria. La Guerra de Vietnam es una sombra todavía muy próxima, con sus consecuencias presentes. Creo que ningún lugar explica mejor esos años que este, y en su visita se nota.

La visita al Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam

Para leer y descubrir toda su información sin prisa, es conveniente dedicarle por lo menos 3 horas, pero, evidentemente, se puede recortar el tiempo bastante según el interés en leer más o menos cosas de cada sección. Sinceramente, a nivel histórico, es una de las visitas más interesantes que hemos hecho en nuestros dieciocho días en Vietnam. Además, me parece ideal complementarlo con una visita a los Túneles de Cu Chi, ya sea por la mañana o cualquiera de los días previos o posteriores. Es una forma de darle el adecuado contexto histórico a todo lo que vemos en los túneles, mucho más allá de lo que nos pueda explicar cualquier guía turístico durante nuestra visita.

Tanque y helicóptero estadounidenses de la Guerra de Vietnam

Nada más entrar al recinto veremos maquinaria de guerra estadounidense bastante variada, como tanques, cazas o helicópteros. También, al mismo comienzo del recinto, a la izquierda, hay un par de celdas que recrean la situación de reclusos durante la Guerra de Vietnam y el colonialismo francés, además de una guillotina y una jaula de tigre reales, usadas, inquietantes.

Preso vietnamita durante la guerra

La mejor parte del Museo

La parte de mayor contenido y valor está en el interior del edificio. Está repleto de testimonios de personas que vivenciaron y sufrieron la guerra, de un lado y del otro: de soldados estadounidenses que desertaron y huyeron a Canadá por objeción de conciencia, de otros que durante la guerra vieron auténtica barbarie llevada a cabo por sus propios compañeros (de EEUU) y decidieron denunciarlo, casi siempre viendo cómo quedaba impune…

Hay explicaciones, datos y testimonios del contexto social previo a la guerra y durante ella, de cómo se recibió en Estados Unidos y en otras partes del mundo. Hay narraciones de auténticas salvajadas llevadas a cabo por EEUU en tierra vietnamita, contra familias enteras de civiles, incluidos niños. Multitud de fotografías acompañan todos los datos, e incluso hay una sección en la que son protagonistas los fotógrafos, de una parte y de otra, que murieron ejerciendo su labor en el frente como meros documentalistas de lo que sucedía allí.

Agente naranja

Además, si ya de por sí hace cuatro días de la Guerra de Vietnam y eso la torna todavía más oscura hoy, hay algo peor y que tiene su propia sección en el museo, como es natural. Son las consecuencias del agente naranja, un herbicida del que, junto con otros tipos, los estadounidenses rociaron más de 70 millones de litros sobre tierras vietnamitas. No es que simplemente se cargara la vegetación y el alimento de agricultores e incontables personas, sino que afectó también de forma directa a los seres humanos.

Cerca de cinco millones de personas sufrieron sus consecuencias. Muertos o enfermos crónicos. Y todavía peor: aún no ha acabado. Las mujeres afectadas dieron a luz desde aquel momento a niños con graves malformaciones físicas o discapacidades, y continúan la lista y las generaciones. Ya ha llegado la cuarta generación de afectados por el agente naranja, como explica en este artículo El País. También sigue presente en sus tierras y animales y, por ende, en los propios vietnamitas, y lo va a seguir por mucho tiempo. EEUU no le ha dado ningún tipo de indemnización a Vietnam, y está lejos de reconocer las consecuencias actuales de sus acciones.

Esta parte del Museo de los Vestigios de la Guerra, pues, contiene muchas fotos e información sobre personas afectadas por el agente naranja, tanto de hace unos años como actuales. Es bastante chocante y poco esperanzador para/con el ser humano.

Víctimas del agente naranja

Impresiones

Todo el contenido del museo (fotos, datos, testimonios, explicaciones) es muy fuerte. Parece como si mantuviéramos la respiración durante toda la visita. En mi caso, leí desde la primera palabra hasta la última, y no es lo que suelo hacer en todos los museos a los que vamos, precisamente, pero la realidad y la desgracia humana atrapan desde el principio hasta el final. Es difícil que, como mínimo, no se nos humedezcan los ojos. Difícil también no ver a alguien con lágrimas. La visita, si se presta atención, es dura.

Niña del napalm

No se trata de ser masoquistas. Es importante no darle la espalda a la historia, menos aún a la inmediata. Todavía menos a sus consecuencias. Este museo comparte una fracción muy importante de la historia de Vietnam, de EEUU y del mundo entero, y debemos ser justos y conocerla. Merece la pena y, en mi opinión, es necesario acercarnos a ella desde allí mismo. Nada de tours, por una vez. A leer en silencio y a nuestro ritmo. Quizá necesitaremos tiempo.

Entrada y horario del Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam

La visita cuesta 40.000 VND, alrededor de 1,6€. Se puede visitar cualquier día de 7:30 a 18:00.

Localización

Se encuentra en el distrito 3 de Ho Chi Minh, en pleno centro, así que es fácilmente accesible (todo lo fácil que puede ser dentro de la locura de tráfico, claro). Para llegar desde algún sitio más lejano, la opción más rápida y segura es Grab, que se correspondería con Uber o el Didi chino. Se solicita el viaje a través de la app y se paga en efectivo al llegar. Bastante fácil y eficaz.

Dirección en vietnamita: 28 Võ Văn Tần, Phường 6, Quận 3, Hồ Chí Minh 700000, Vietnam

Nombre: «Bảo tàng Chứng tích Chiến tranh» o, en inglés, War Remnants Museum.

Los Túneles de Cu Chi

Una manera de ponerle forma a todo esto, o de acercarnos más al terreno, como decía antes, es visitando los Túneles de Cu Chi. Lo mejor es recorrerlos con un guía que nos sitúe y explique, como cuento aquí a través de nuestra experiencia.

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