Barquera vietnamita en Ninh Binh
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25 consejos para viajar a Vietnam

Aprendimos aspectos de la cultura vietnamita desde el primer día que pisamos el país, hasta lo muy diferentes que son de sus vecinos chinos. Nos sorprendió para bien en muchísimas cosas y en otras, como en cada uno de los países que visitamos, nos llevamos lecciones de vida (como eufemismo positivo). Después de 18 días viajando por Vietnam de sur a norte, hemos ido aprendiendo y experimentando todo aquello que nos habría encantado que nos advirtieran antes, aunque eso, quizá, le habría quitado algo de vidilla al asunto. Para no alargarnos hasta el infinito, he aquí los veinticinco consejos para viajar a Vietnam que hemos considerado más esenciales.

1. El tema del visado

Normalmente, se puede estar en Vietnam hasta 15 días sin necesitar visado, pero si el viaje es de mayor duración se puede pedir online o allí mismo (en agencias de viajes, aeropuertos, puntos fronterizos, etc.). Si se pide online, ha de hacerse con al menos tres días de margen para que lo tramiten y envíen a través de Internet (y es más barato: a nosotros nos costó en torno a 24€ cada visado). Después, simplemente tendremos que imprimirlo para enseñarlo a la llegada al país. Aquí se encuentra toda la información actualizada del Gobierno de Vietnam. Si sois españoles/as, es muy útil leer la información y recomendaciones de viaje a Vietnam que ofrece el Ministerio de Exteriores.

En el momento de redacción de este artículo, de hecho, está vetada nuestra entrada al país por el peligro del COVID-19 (nuevo coronavirus), en principio durante un mes, pero esperamos que pronto se restablezca la situación y se ofrezcan, al menos, las mismas facilidades de entrada y viaje por Vietnam que antes de esta crisis sanitaria.

2. Cómo conseguir tarjetas SIM

En cualquier lado, casi literal. Venden en el mismo aeropuerto de diferentes compañías (nosotros incluso compramos una de madrugada), pero es posible que los precios estén más altos que en las ciudades, así que se puede comprar solo una para llegar sin problemas hasta el primer destino dentro de la ciudad y luego buscar cualquier otro local donde comprar la o las demás.

Se puede adquirir tarjetas para un mes, una semana, según datos o minutos de llamadas, etc. Y en cinco minutos. Por ejemplo, nosotros compramos nuestra segunda tarjeta mientras esperábamos para entrar a un restaurante en Ho Chi Minh, justo en el local contiguo, que era también (y sobre todo) de tours.

3. Procurad estar provistos del suficiente efectivo en todo momento por si fallan los cajeros

Nosotros nos vimos en un apuro importante en Hoi An, porque apenas nos quedaban unos billetes y no funcionaba ningún cajero. Después de ir recorriendo la ciudad probando unos y otros, por fin encontramos uno que funcionaba, pero la experiencia podría haber sido todavía peor. En nuestro caso, se ve que el fallo estaba relacionado con el Festival del Tet o Año Nuevo Vietnamita (en concreto, lo experimentamos el 23 de enero), que estaba todo el mundo de vacaciones. Por la normalidad con la que nos respondieron sobre el fallo de cajeros en una tienda, no es una situación extraña.

4. Cuidado con los robos

Nos advirtieron en multitud de ocasiones los propios vietnamitas sobre ser precavidos con nuestras posesiones yendo por la calle. Que no lleváramos el móvil en los bolsillos ni en la mochila, por ejemplo, que lo tuviéramos bien sujeto en la mano. No nos lo tomamos demasiado en serio, la verdad. Lo curioso es que no tuvimos el más mínimo problema hasta el último día. Hasta diez minutos antes de montarnos al taxi que nos llevaría al aeropuerto. Literal. Fue solo un instante. El instante de sacar la cámara de la mochila para hacer una última foto, y dejar la mochila algo abierta en mi espalda.

Noté algo y me di la vuelta inmediatamente. Tenía a un hombre vietnamita frente a mí, que acababa de sacar la mano (vacía) de mi mochila. Con el choque del momento, lo primero que proferí fue español, a lo que me contestó un «I don’t know». Cuando pasé al inglés a preguntarle a gritos qué carajo estaba haciendo, no perdió la calma en ningún momento y actuó como si aquello no fuera con él. La cuestión es que en la mochila, dentro de la cartera, llevaba el pasaporte que me iba a permitir volar a casa tres horas después. Tened más inteligencia que nosotros, por favor.

5. Comprobad los horarios de apertura

Está muy bien saber a qué hora abren las cosas por la mañana y a qué hora cierran por la tarde, pero es que nos podemos llevar una sorpresa a media mañana o al mediodía. No os extrañe que algo cierre a las 11 o 12 de la mañana y no abra hasta las 13.30 o así. Nos pasó en Ho Chi Minh, por ejemplo, cuando fuimos a visitar la famosa iglesia rosa, la del Sagrado Corazón de Jesús o Tan Dinh.

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, Ho Chi Minh (Vietnam)

Llegamos dos minutos después de que hubiera cerrado. La suerte de cara. Volvimos más tarde y resultó que nos dejaron entrar a parte del recinto, pero no al interior de la iglesia, así que para el caso fue lo mismo. Quizá porque está cerrado al turismo porque sí, quizá por obras, quizá por el COVID-19 (el nuevo coronavirus), que en ese momento estaba in crescendo en China y tenía alrededor de tres casos en Ho Chi Minh.

6. Cuidado con la locura de tráfico

Según en qué ciudad, el tráfico es una pesadilla más o menos mortal (pero siempre mortal). En algunas ciudades pequeñas como Hoi An o Hue es bastante soportable, pero lo de ciudades como Ho Chi Minh es un Jumanji nivel 100. No hay palabras que lo definan. No existen las aceras para los peatones, porque son para las motos, igual que tampoco existen los pasos de cebra. Hay que cruzar a un ritmo constante pero pausado para que las ochocientas motos que estarán pasando a unos centímetros de ti no te lleven por delante. Sin exagerar en absoluto.

7. Se cansan de regatear antes que en otros países asiáticos (como China)

No hablo de que nosotros abusáramos con nuestra propuesta de precios, sino de que ellos se sobrepasaban abismalmente y que al ofrecerles un precio más razonable se cansaban bastante antes de regatear de lo que harían sus vecinos chinos, por ejemplo. Al menos, esa fue nuestra experiencia en distintos mercados de varias ciudades. En conjunto, nuestra impresión fue que el turismo masivo les ha hecho cansarse de los extranjeros. Cansarse de verdad y, según en qué trabajos, más.

8. Notamos una mezcla chocante de irascibilidad y simpatía

Tuvimos un desencuentro bastante desagradable con el recepcionista de nuestro primer hostal. Después de haber pasado varios días muy cómodos, el último día pedimos que nos guardaran durante un par de horas el equipaje. Al decirle que teníamos un portátil, nos lo quisieron envolver con una bolsa y un folio y cubrirlos con precinto, porque decían haber tenido algún problema con alguien. Accedimos, pero no entendimos muy bien dónde lo iban a colocar, si también al descubierto junto con el resto del equipaje, en el mismo hall.

Por eso, le hicimos algunas preguntas, temiendo por la seguridad del portátil. Pensó que desconfiábamos o qué sé yo y nos dijo que no nos lo guardaba, que nos lo lleváramos. Insistimos en que simplemente no le habíamos entendido y que sentíamos si nos había malinterpretado. Cambió su actitud de forma radical hacia nosotros y nos estuvo respondiendo con un «no sorry» (equivalente a ‘no pidáis perdón’ o ‘no me vale el sorry‘) hasta que nos fuimos, con mal sabor de boca, a terminar de ver Ho Chi Minh, cargados con el portátil y su mochilaca. Hasta ese momento, se había comportado con simpatía, y luego, cuando volvimos para recoger nuestras maletas, recuperó su actitud simpática previa, suponemos que esperando un buen review o, por lo menos, no uno negativo.

Por otro lado, también sentimos esa actitud de irascibilidad hacia nosotros en entornos diferentes, probablemente causado por el hartazgo hacia el turista occidental, al que ven como un individuo rico que no quiere apenas invertir en ellos. Pero este es tema para otra ocasión. En cuanto a la simpatía, es cierto que vimos a los vietnamitas bastante más abiertos y simpáticos que a los chinos (con todo el cariño y el respeto que les tenemos a ellos), con los que hemos interactuado mucho más gracias a estar viviendo en su país cerca de dos años. Los vietnamitas siempre tienen una sonrisa que ofrecer, un saludo (parece lo evidente desde la perspectiva occidental, pero en China funciona de otra manera), y eso nos acerca mucho más.

9. Se desenvuelven con el inglés

No tuvimos el más mínimo problema de comunicación ni en hostales u hoteles, ni en restaurantes o bares, ni en mercados, etc. Toda la gente dedicada al turismo (que, por desgracia, es una inmensa cantidad de la población) se desenvuelve con el inglés y se puede entender hasta al que tiene el acento más marcado o el nivel más básico. También, por la no tan lejana presencia francesa, los hay que hablan francés, pero desconocemos cuántos. Nos quedamos con el recuerdo de un señor mayor que nos saludó a la salida del Templo de la Literatura (en Hanoi) en francés y al responderle el saludo en el mismo idioma se sorprendió y quiso continuar la conversación preguntándonos sobre nuestra procedencia.

10. Para el transporte dentro de la ciudad, utilizad Grab

Es el Uber occidental o el Didi chino. Absolutamente básico. Lo descargamos en el aeropuerto al llegar y en ese mismo momento, de madrugada, comenzamos a usarlo. Se instala la aplicación, nos registramos rápidamente, establecemos el punto de recogida y el de destino y voilà. Se paga en efectivo al concluir el trayecto, y la misma aplicación nos informa de la cantidad antes de solicitar el coche.

Solo hubo una ocasión en que utilizamos taxi y el precio no osciló en absoluto: ambos son muy baratos, en torno a un euro o dos para distancias de diez o quince minutos. Sencillamente, huimos del taxi para huir también de los timos, de los que ya andamos escarmentados en nuestro paso por Asia. No tiene por qué darse, pero la probabilidad es bastante mayor cuando no se contrata a través de una app y se es extranjero.

11. Para el transporte entre ciudades, autobús

Lo recomiendan más que el tren en sí, y no es en absoluto incómodo. Utilizamos en tres ocasiones un autobús cama (Hoi An – Hue; Hanoi – Sapa y viceversa), y la experiencia estuvo bien. No era la panacea de lo higiénico, pero tampoco estaba sucio. Son literas de unas estrechas camas no totalmente horizontales pero bastante cómodas para dormir, con mantas que se suponen limpias y… wifi. No tienen aseo, pero se hacen paradas para ese fin y para comer, ya que no se permite picotear dentro del autobús. El precio está bastante barato, así que diría que es la mejor forma de moverse por Vietnam, además de en avión. Y a eso se suma el lujazo de las vistas, como podéis apreciar.

Autobús cama en Vietnam

12. Los aviones se retrasan lo suyo

Sinceramente, no sé si es porque estuvimos en Vietnam en el Año Nuevo Vietnamita (Tet) o porque es la norma allí, pero el caso es que todos nuestros vuelos, sin excepción, se retrasaron. Tanto nuestros vuelos como casi todos los demás de los aeropuertos en los que estuvimos. Volamos desde Ho Chi Minh, Da Nang y Hue, con lo que tuvimos escenarios que comparar. Por eso, es importante que lo tengáis en cuenta para cuadrar los tiempos de visitas. Aunque sean solo unas horas, ya nos puede descuadrar algo programado.

Vuelos retrasados en Vietnam

Por cierto, en este país ha sido la primera vez que se nos ha permitido llevar agua en el equipaje de mano. Además, los aeropuertos no requerían gran seguridad y el de Hue, por su parte, era bastante minúsculo, con lo que no se necesita llegar con mucho tiempo.

13. No viajéis a Vietnam durante el Año Nuevo Vietnamita (o Tet)

Nosotros fuimos durante esas fechas porque era cuando teníamos vacaciones también en China, por el Año Nuevo Chino, con lo que era nuestra mejor opción. Sin embargo, muchísimos negocios cierran en esas fechas, como restaurantes o visitas guiadas. Eso sí, muchas entradas a lugares turísticos (aunque menores) fueron gratuitas con motivo de la festividad.

14. Se paga en efectivo en todas partes

Está bastante menos normalizado pagar con tarjeta, incluso en los hostales, hoteles y restaurantes, así que asegúrate de llevar siempre los suficientes billetes contigo.

15. ¡Atentos a los billetes!

Es importante que os hagáis a ellos antes de empezar a pagar y que no dejéis que os ayuden los vendedores, por si acaso. Esta es una cuestión evidente en cada país con billetes distintos, claro, pero aquí el hecho de que cada billetito tenga tantos ceros complica el asunto bastante, porque podemos dar uno de 500 000 pensando que estamos dando 50 000 (este último serían unos 2€) y así.

Dong, billetes vietnamitas

16. Antes de reservar un hostal u hotel… ¿sois escaleras friendly?

En otras palabras, lo del ascensor es un lujo poco visto. No lo vimos hasta nuestra recta final en el país, ya en Hanói y en Sapa (en este último, más o menos -desde el primer piso y con apagones de luz-). Además, en todos nuestros hostales/hoteles nos tocó, mínimo, en un segundo piso, llegando hasta un cuarto, así que aseguraos de si vuestra opción favorita tiene ascensor o no, en caso de que sea condición sine qua non para vosotros.

17. Llevad antimosquitos, por favor

Parecerá una soberana tontería o evidencia, pero no nos lo pareció tanto a nosotros. No es que haya ningún drama por llevarnos algún picotazo que otro, es que se ha dado la circunstancia de que ya hace más de dos meses que aquí, una servidora, sigue teniendo dos picotazos de a saber qué criaturas. Dos picotazos que han estado doliendo al roce hasta hace bien poco y que, ahora, han dejado de doler, pero siguen manteniendo la marca como el primer día o peor. Sin drama ninguno, puesto que no hay infección ni síntomas extraños, pero ahí están. De recuerdo. Así que… ¡antimosquitos a la maleta!

18. Tened en cuenta las diferencias de temperatura en el país

En el sur, por ejemplo, hace muchísimo calor hasta en invierno y en el norte hace fresquete (o frío, si no has visitado una ciudad como Harbin). Pasamos en los meses de enero y febrero, que es cuando visitamos Vietnam, de unos 33 grados en Ho Chi Minh, algunos menos en Hue, Hoi An y Da Nang, a unos 6 grados en Sapa, y poquito más que eso en Hanói. Por eso, comprobad bien las temperaturas para vuestra visita, porque probablemente tengáis que mezclar ropa de verano con ropa de otoño o invierno, como fue nuestro caso.

19. Vegetarianos en Vietnam

Por la importancia del budismo en Vietnam, hay bastantes vegetarianos y, por tanto, bastantes opciones vegetarianas o veganas en restaurantes. Nada que ver con un restaurante tradicional español, vaya. No obstante, no todo lo que reluce es oro. En uno de los restaurantes a los que fuimos, que nos llamó la atención por tener una carta tradicional y otra vegetariana, mezclaron la elaboración de nuestros platos en la sartén, por tener la misma salsa, pese a ser uno pollo real y otro vegano. El resultado fue mi plato pseudovegetariano lleno de trocitos pequeños de pollo. Hay que estar atentos a estas lindezas.

20. Atención a los timos

Generalmente, los extranjeros occidentales son vistos en Vietnam como personas ricas y así lo percibimos (y sufrimos) en multitud de ocasiones. Por eso, no es extraño que en más de un momento nos quieran timar, ya sea multiplicando el precio de algo o tratando de cobrarnos por algo que no tiene precio. Por ejemplo, visitando una tumba imperial en Hue nos quisieron cobrar por dejar nuestra moto (alquilada) bajo un techado, diciendo con rotundidad que las motos no podían aparcar junto al muro del recinto. Como sospechábamos, le preguntamos a la persona que vendía las entradas a la tumba si eso era cierto y nos confirmó que no.

21. Intentad ir a zonas no turísticas

En la medida de lo posible, evitad las sobrecargadas y, si se me permite, falseadas zonas turísticas. Han perdido su esencia y se han convertido en un producto para el turista. No es el mero hecho de recibir un producto de consumo en lugar de la esencia de un país, sino todas las consecuencias que ello trae, como la no escolarización de niños (por mucho que lo nieguen), la utilización de los niños para sacarle dinero al turista, el acoso para lograr vendernos cosas que no necesitamos, etc. En esta foto, por ejemplo, hay barcas con turistas (y una barquera vietnamita en cada) junto a barcas con mujeres que venden comida. Estas últimas están esperando ahí a propósito, al final del paseo en barca, para, con el apoyo de las barqueras de los extranjeros, insistir durante los minutos necesarios hasta lograr venderles algo.

Encerrona a turistas en Ninh Binh para que compren

22. Dónde contratar tours para viajar por Vietnam

Allí se pueden contratar en las muchísimas agencias de visitas guiadas que hay, así como en los hoteles. No obstante, también podemos reservarlo online a través de diferentes plataformas. Nosotros preferimos esta última opción porque podemos leer los comentarios y elegir cuál creemos que se adapta mejor a nosotros. En nuestro caso, utilizamos, por ejemplo, Get Your Guide y Civitatis, pero hay más opciones en la red.

23. Dónde comer

Tened en cuenta que los hoteles os recomendarán listas de restaurantes con los que tienen algún contacto para sacar cierto provecho a posteriori, si les consiguen comensales, con lo que esos restaurantes pueden ser lo que buscáis… o no. Generalmente, dirán ser comida vietnamita auténtica, pero cobrarán un ojo de la cara. Digamos entonces que es comida vietnamita hecha para el turista. Me hacen gracia los restaurantes (que son muchos) que tienen el cartelito señalándose como auténtico. La comida auténtica es la que está en la calle, y punto.

Son los puestecitos de los trabajadores que se tiran mil horas a la intemperie, haga el tiempo que haga, o los bares/restaurantes en los que hay otros vietnamitas, corrientes y no de turisteo, sentados comiendo. Si queréis comida auténtica, alejaos de los carteles que la tilden como tal. Es para sacarle los cuartos al turista, porque, evidentemente, costará veinte veces más que el lugar donde está lo original.

Por otro lado, si os cansáis de la comida vietnamita o simplemente no es lo vuestro, hay multitud de opciones extranjeras, sobre todo italianos, irlandeses, indios, chinos, algún mexicano e incluso algún español. Nosotros, más que estar cansados de la comida vietnamita, necesitábamos una pausa de la comida asiática, puesto que la china y la vietnamita se parecen bastante en sus ingredientes básicos, y ya llevábamos bastantes meses comiendo sobre todo cocina china. Por eso, acabamos la mayor parte del tiempo en restaurantes extranjeros y eso se notó en el gasto. Son mucho más caros.

Agradecimos reencontrarnos con el pan. Con el pan de verdad, no con el de molde, puesto que no es algo que se encuentre habitualmente en China. Comimos bastante más pan en Vietnam en menos de tres semanas que en China en dos años, para ser exactos. Nos sorprendió su presencia allí, pero, pensándolo bien, no es de extrañar si consideramos el tiempo que ha estado Vietnam bajo dominio francés. Más lo agradecimos cuando nos topamos de pura casualidad con un restaurante español en Hoi An (Ole Spain) y disfrutamos como criaturas felices de un rato de vuelta a nuestro país.

24. Dónde alojarse

Como cada vez que hemos estado buscando opciones de hostales y hoteles acabamos en el mismo sitio por el mejor precio, directamente vamos a Booking. Allí se trata de organizar nuestras búsquedas según nuestras preferencias y presupuesto, leyendo siempre los suficientes comentarios para hacernos una idea de lo que nos podemos encontrar.

Nuestro principal consejo en este punto es que os planteéis si os gusta que os reciban con una gran hospitalidad o si preferís ir más a vuestro aire. Nosotros somos más de ir a lo nuestro para cumplir con los tiempos y para ir a descansar rápidamente después de una gran paliza de visitas, y tratamos de reservar en las diferentes ciudades de Vietnam de acuerdo con ello, pero por la comparación con otros hoteles y por los comentarios acabamos reservando un Homestay en Hue que tenía toda la pinta de un hotel/hostal más.

La cuestión es que finalmente, por el trato tan cercano y pese a la imagen de hostal, resultó ser precisamente eso: un homestay (una casa particular con habitaciones tipo hotel). Eso nos trajo muchas más atenciones de las que habríamos deseado, aunque el anfitrión fuera muy amable, puesto que quizá, por cumplir, teníamos que dedicarle un espacio a esa hospitalidad que queríamos invertir en otras cosas. No obstante, si os gusta que os reciban cada vez que aparecéis por el hostal con té caliente, o con zumo, o que os saquen alguna comida típica, etc., es vuestro sitio. El precio estaba bastante bien para la calidad recibida, la ubicación era inmejorable y además podíamos alquilar motos o lavar la ropa allí mismo.

Por lo demás, nuestras opciones en las otras ciudades fueron hostales y hoteles bastante buenos en relación calidad/precio. Me parece que el hecho de que sea ya un país tan turístico hace que ofrezcan tanta calidad en alojamiento.

25. No os perdáis por nada del mundo los banana pancakes

Por último, pero no menos importante, no dejéis pasar esta delicia de las calles de Vietnam. Vimos, sobre todo, en Hue y Hoi An. Pura magia.

Banana pancake de Vietnam


¿Tenéis pensado visitar los Túneles de Cu Chi o el Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam en vuestro viaje por Vietnam? ¡Son básicos!

 

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